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Updated: 5 hours 18 min ago

Native People Suffer Racism in Employment

Fri, 01/27/2012 - 03:51


Original version, Spanish translation below

By Danilo Valladares

GUATEMALA CITY, Jan 2, 2012 (IPS) – “There’s a big difference in the way indigenous people and mestizos (people of mixed ancestry) are treated. We are not paid the same wages for the same work,” Higinio Pu, an activist with the native group Waxaquib Noj, which means “wisdom” in the Maya Quiché language, told IPS.

“When workers are hired we are also passed over. And indigenous women who work in the ‘maquilas’ (plants assembling goods for export) are hit especially hard by discrimination,” said Pu.

These views were corroborated by a survey on “Racismo y discriminación racial en el sector empresarial” (Racism and racial discrimination in the business sector), carried out in November by the Association for Research and Social Studies (ASIES), an NGO, and the Presidential Commission on Discrimination and Racism Against Indigenous Peoples in Guatemala (CODISRA).

Based on telephone interviews with 550 business owners in greater Guatemala City, the survey found that on average, only 12 percent of workers in small and micro-enterprises are indigenous people, while the workforce of medium and large businesses is made up of 20 percent native people.

According to official statistics, indigenous people comprise close to 40 percent of Guatemala’s population of 14 million, but native organisations put the figure at over 60 percent.

Over half the business owners interviewed (52 percent) said they do not pay mestizos and indigenous people the same wages for the same work, and in some service sectors like retail the proportion of those admitting that they paid different wages was as high as 56 percent.

Pu agreed with the survey findings, but had considerably more to add.

“The survey did not collect information about the working conditions endured by indigenous people, which are often inhumane. During the coffee or sugarcane harvests, for example, the workers live in rough shacks or sheds and sleep all packed together on the floor,” he said.

Bequer Chocooj, the CODISRA commissioner, told IPS the survey “is an initial approximation” to assessing employer discrimination against indigenous people, and has produced “very valuable” results.

“The fact that 52 percent of business owners responded that there is a difference between the wages paid to indigenous persons and to mestizos for the same work confirms the 2010 National Employment Survey results, according to which indigenous workers earn 50 percent less than non-indigenous employees,” he said.

He also pointed out that the participation of indigenous employees in the Guatemalan business sector is “very low.”

“Although 83 percent of the business owners surveyed said they have no preference between hiring indigenous or non-indigenous workers, the results show otherwise, because only between 12 and 20 percent of their employees are indigenous,” he said.

The consequences of this sort of labour discrimination for the Guatemalan economy are enormous, according to Chocooj.

“The economic cost to the country of ethno-racial discrimination in 2003 was over 6.3 billion quetzals (about 812 million dollars), equivalent to 3.3 percent of GDP” according to the 2009 study “Diagnóstico del Racismo en Guatemala” (Analysis of Racism in Guatemala) carried out by the Vice Presidency of the Republic, he said.

“Without equality, we cannot develop. There is a historical debt owed to indigenous peoples that has to be redressed, by improving our access to political power and increasing public investment in health, education, basic services and productive projects,” said Chocooj.

The 2010 National Survey of Employment and Income carried out by the state National Institute of Statistics published data about the different level of participation in the economy of the indigenous compared to the non-indigenous population of Guatemala.

There are 3.4 million non-indigenous people in the labour force, compared with only 2.2 million indigenous people. And 44 percent of the country’s underemployed people are indigenous, according to the 2010 survey.

Half the Guatemalan population lives below the poverty line, while 17 percent are extremely poor, most of them indigenous people, according to international bodies.

Chocooj is hopeful that the incoming government of president-elect Otto Pérez Molina, a retired general due to take office in January for four years, will create more opportunities for the development of indigenous communities.

This would require enlarging the budget of government institutions like the Ombudsman’s Office for Indigenous Women, the Guatemalan Fund for Indigenous Development, and the CODISRA commission Chocooj presides, he said.

Ruben Narciso of ASIES, the social research association, told IPS that the survey they carried out with CODISRA clearly demonstrated that there is ethnic discrimination in the country when it comes to hiring workers.

“The goal of the survey on racism among business owners was to gather primary information as a basis for further studies on indigenous issues in relation to companies, and create public policies to counteract discrimination,” he said.

That is why they will shortly be holding meetings with private sector organisations to present the results of the survey and initiate discussions with a view to improving equality in the Guatemalan labour sector.

Spanish version. Version en Español

Guatemala: Personas indígenas sufren racismo en los empleos.

By Danilo Valladares

Lunes 2 de enero de 2012. Hay una gran diferencia en la manera  en que los indígenas y los mestizos (personas de ascendencia mixta)  son tratados. No se nos paga lo mismo por el mismo trabajo dijo Higinio Pu, un activista del grupo nativo  “Waxaquib Noj”, que significa “sabiduría” en la lengua maya-Quiché.

Traducida al Español, versión original arriba

 

“Cuando los otros empleados son contratados a nosotros no se nos contrata. Las mujeres que trabajan en las “maquilas” son las más discriminadas” dijo Pu.

Estas opiniones  fueron corroboradas por un estudio sobre el “Racismo y discriminación racial en el sector empresarial” llevado a cabo en Noviembre por la asociación de investigación y  estudios sociales  (ASIES) una ONG, y la comisión Presidencial  de Discriminación y Racismo en contra de las personas indígenas de Guatemala (CODISRA).

Basado en entrevistas telefónicas con 550 dueños de negocios en la ciudad capital, el estudió dio como resultado que en general solamente el 12 por ciento de los trabajadores en pequeñas empresas  y micro empresas son indígenas, mientras que el personal de medianas y grandes empresas está formado con más del 20 por ciento de personas indígenas.

De acuerdo con estadísticas oficiales,  las personas indígenas componen cerca del 40 por ciento de la población formada por 14 millones, pero las organizaciones indígenas  elevan la cifra a más del 60 por ciento.

Más de la mitad de los propietarios de negocios entrevistados (52 por ciento)  comentan que  ellos no les pagan a los mestizos y a los indígenas  el mismo salario por el mismo  trabajo,  y que en algunos sectores de servicio como la venta al por menor  las proporciones de aquellos que admiten que pagan diferentes salarios resultó arriba del 56 por ciento.

Pu está de acuerdo con lo que arrojan los resultados del estudio , pero tiene mucho que agregar al respecto.

“El estudio no recolectó información acerca de las condiciones en las  que trabajan los indígenas, que muchas veces son inhumanas. Durante la cosecha de café o caña de azúcar por ejemplo, los trabajadores viven en chozas o establos y duermen amontonados en el piso” dijo.

 

Bequer Chocooj  el comisionado de CODIRSA, dijo a IPS que la encuesta   “es una aproximación inicial” para evaluar la discriminación de los empleadores en contra de las personas indígenas, y ha producido resultados “muy valiosos”.

 

“El hecho de que el 52 por ciento de los dueños de los negocios respondieran que hay una diferencia entre el salario que se les paga a los mestizos y a los indígenas por el mismo trabajo, confirma  el resultado de la encuesta de empleo, de acuerdo con la cual los trabajadores  indígenas ganan 50 por ciento menos que los empleados no indígenas”  dijo Chocooj.

El también señaló que la participación de los empleados en los negocios en Guatemala es “muy baja”.

“Aunque el 83 por ciento de los dueños de negocios encuestados dijeron que ellos no tienen preferencia en contratar a trabajadores  indígenas o no indígenas, el estudio  arrojó un resultado diferente, porque solamente entre el 12 y el 20 por ciento de los empleados son indígenas” dijo chocooj.

De acuerdo con Chocooj las consecuencias de esta especie de discriminación laboral para la economía guatemalteca es enorme.

“El costo económico para el país por la discriminación etno-racial en 2003 era de más de 6.3 billones de quetzales  (cerca de 812 millones de dólares) equivalente  al 3.3 por ciento de GDP” de acuerdo con el estudio “diagnóstico del Racismo en Guatemala” de 2009 llevado a cabo por el vicepresidente de la república, dijo Chocooj.

“sin igualdad, no habrá desarrollo. Hay una deuda histórica con los indígenas que necesita ser saldada, mejorando nuestro acceso al poder político y aumentado la inversión pública en salud, educación, servicios básicos y proyectos productivos” dijo Chocooj.

La encuesta nacional del empleo y salario de 2010 llevada a cabo por  el Instituto Estatal  Nacional de estadísticas, publicó datos acerca de diferentes niveles de  participación en la economía Guatemalteca  de la población  indígenas comparada con la no indígena.

3.4 millones personas no indígenas componen la  fuerza de trabajo, comparada con solamente 2.2 millones de personas indígenas.  De acuerdo con la encuesta de 2010 el 44 por ciento de los subempleados del país son indígenas.

La  mitad de la población guatemalteca vive  por debajo del umbral de la pobreza, mientras que el 17 por ciento es extremadamente pobre, la mayoría son indígenas, de acuerdo con los organismos internacionales .

Chocooj  espera que el gobierno entrante del presidente electo Otto Pérez Molina, un general retirado que tomará posesión en enero por un período de  cuatro años, cree  más oportunidades para el desarrollo de las comunidades indígenas.

 

 

Esto requerirá  ampliar el presupuesto  de las instituciones gubernamentales como la Defensoría del Pueblo de la Mujer Indígena, el Fondo de Desarrollo Indígena Guatemalteco, y la comisión CODIRSA  la cual  preside Chocooj .

 

 

Ruben Narciso de ASIES, la asociación  de investigación social, dijo a IPS que la encuesta que ellos llevaron a cabo con CODIRSA claramente demuestra que existe  discriminación étnica en el país cuando se trata de contratar a los empleados.

“El objetivo de la encuesta sobre el racismo entre los dueños de negocios, es reunir información primaria como  base para estudios futuros acerca de los problemas que deben enfrentar los indígenas en relación con las empresas, y crear políticas públicas para contrarrestar  la discriminación dijo Chocooj.

Por esta razón muy pronto ellos tendrán reuniones con organizaciones del sector privado, para presentar el resultado de la encuesta e iniciar discusiones  con el fin de mejorar la igualdad en el sector laboral guatemalteco.

 

 

 


Guatemala: Indigenous women are the poorest of the poor

Thu, 11/17/2011 - 03:08

Original version, Spanish translation below

By Martin Barillas

Monday, November 14, 2011  “Creating Opportunities” is a program launched by the Population Council, a U.S.-based nongovernment organization in the Guatemalan provinces of Alta Verapaz, Chimaltenango, Sololá, Totonicapán, Quetzaltenango and Chiquimula, and addressed to girls between 8 and 18 years of age, with the objective of strengthening rural communities and creating “safe spaces” where they can come together and develop their self-esteem, skills, and plan the future.

Launched in 2004, the program wants to break the cycle of poverty and make the girls realize their full potential. In Guatemala in fact, where 14 million people live, half of them in poverty, indigenous women are the poorest of the poor, and live marginalization and discrimination.

According to official statistics, 40% of the country’s population consists of indigenous, even if native groups and international NGOs argue that they are 60%. Among women there are 7 out of 10 maternal deaths, the highest teen pregnancy rate in rural areas of Latin America, with 114 mothers who are less than 20 per 1000 births. Only 26% of indigenous women who speak the native languages complete primary school, compared to 45% of boys and 62% of indigenous women who speak Spanish.

According to the Population Council, Mayan girls are the most disadvantaged in the country, subject to early marriage, limited education, frequent pregnancies, social exclusion and chronic poverty. In addition, according to the recent report of The State of the World Population 2011, United Nations Fund for Population Activities (UNFPA), Guatemala has the highest fertility rate in Latin America. Guatemalan women between 15 and 49 have an average of 3.8 children, compared to the average of 2.2 across Latin America.

Source:http://www.speroforum.com/a/MNOLNYYNTG27/Guatemala-Indigenous-women-are-the-poorest-of-the-poor

Spanish version. Version en Español

Guatemala: Las mujeres indígenas son las más pobres entre los pobres.

Lunes 14 de Noviembre de 2011. “Creando oportunidades” es un programa emprendido por el concejo de población, una organización no gubernamental con base en estados Unidos en las provincias guatemaltecas de Alta Verapaz, Chimaltenango, Sololá, Totonicapán, Quetzaltenango y Chiquimula, dirigido a muchachas entre 8 y 18 años de edad, con el objetivo de fortalecer las comunidades rurales y crear “espacios seguros” donde se puedan reunir y desarrollar su auto-estima, destrezas, y planear su futuro.

Traducida al Español, versión original arriba

Comenzando en el 2004, este programa quiere romper el ciclo de pobreza y hacer que las jovencitas se den cuenta de su potencial. De hecho en Guatemala, donde viven 14 millones de personas, la mitad de ellas en la pobreza, son las mujeres indígenas las más pobres entre los pobres,  viven la marginalización y discriminación.

De acuerdo con estadísticas oficiales, el 40% de la población del país es indígena, aunque grupos nativos y ONGS argumentan que conforman el 60%. Entre las mujeres hay siete de cada diez muertes maternales, la taza más alta de embarazos en adolescentes en Latinoamérica. Sólo el 26% de mujeres indígenas que hablan la lengua nativa completan la escuela primaria, en comparación con el 45% de los varones y el 62% de mujeres indígenas que hablan español.

De acuerdo con el concejo de población, las jóvenes Mayas son las más desfavorecidas en el país, sujetas a matrimonios prematuros, educación limitada, embarazos frecuentes, exclusión social y pobreza crónica. Adicionalmente, de acuerdo con el reciente reporte de El Estado de la población mundial 2011, Fondo de las naciones Unidas para actividades poblacionales (UNFPA) , Guatemala tiene el porcentaje más alto de fertilidad en Latinoamérica. Las mujeres guatemaltecas entre los 15 y 49 años tienen un promedio de 3.8 hijos en comparación con el promedio de 2.2 en el resto de Latinoamérica.

Fuente:  http://www.speroforum.com/a/MNOLNYYNTG27/Guatemala-Indigenous-women-are-the-poorest-of-the-poor


Indigenous victims still await compensation

Thu, 10/13/2011 - 19:59


Original version, Spanish translation below

By Louisa Reynolds

Government apologizes for human rights violations during armed conflict while compensation programs for victims are severely underfunded.
Carlos Chen Osorio is the only survivor of a Mayan Achí family whose members were brutally slaughtered by the army in five different massacres perpetrated during Guatemala´s 36-year-long civil war against the inhabitants of Río Negro, a town in the northeastern department of Baja Verapaz.

Chen lost 40 family members and today he leads the Association for the Integral Development of Mayan Achí Victims of Violence, an indigenous organization based in Baja Verapaz that seeks compensation for war victims.

According to Chen, symbolic actions taken by the government, such as public admissions that the State applied genocidal policies against the country´s Mayan communities, are not enough.

“The government has apologized for what was done to us but apologies won´t buy us land or a home,” he said.

President Álvaro Colom is the nephew of Manuel Colom Argueta, former mayor of Guatemala City, murdered at the height of the military repression in 1979, and his center-left administration has sought to portray itself as the heir of the 1944 Revolution, an uprising against dictator Jorge Ubico that ushered in a decade of democratic rule under Presidents Juan José Arévalo and Jacobo Árbenz.

This period, known in Guatemalan history as “the 10 years of democratic Spring,” came to an abrupt end with a coup sponsored by the United Fruit Company and the US government, which feared the spread of communism in Central America.

Government rhetoric frequently alludes to these historical events and the Colom administration, whose slogan is “times of solidarity,” has issued many public apologies for wartime atrocities.

In March this year, Colom apologized to the family members of guerrilla fighter and poet Otto René Castillo and his partner Nora Paiz, who were tortured and disappeared by the army 44 years ago.

But there was an embarrassing moment for Colom during the ceremony when a group of peasant activists burst into the National Palace and demanded that the government should put an end to land evictions in rural areas, exposing the gulf between official rhetoric, which emphasizes peace, justice for war victims and the need to fight poverty and inequality, and the country´s stark reality.

For war victims like Chen, apologies ring hollow when little progress has been made in terms of compensating survivors and ending the dire misery in rural areas that led desperate peasants to join the guerrilla in the first place.

Compensation plans are underfunded
The National Compensation Program has been assigned a US$13.3 million yearly budget: $3.9 million for administrative costs and $9.1 million for the compensation directly, including the construction of basic dwellings (a small, one-bedroom cement structure with a tin roof and outdoor latrine), agricultural or craft production plans which aim to provide the community with a source of income, and compensation of up to $5,200 per victim, and a brief counseling session to help survivors overcome their ordeal.

Director of the program César Dávila explains that this is only a third of the budget established by the War Victims´ Compensation Law, approved under the 2000-2004 Alfonso Portillo government.

According to Dávila, this means that 3,000 housing requests will not be met under the Colom administration, which ends next January.

With regards to the projects that are meant to make communities self-sustainable, 130 feasibility studies have been carried out but only 20 of the proposed projects will be implemented due to insufficient resources.

When the Colom administration´s priorities were questioned since the program is desperately underfunded, Dávila says that the requested budget for the program this year was $28.8 million, but opposition parties in Congress reduced it by more than half to US$13 million.

However, inside sources who requested anonymity for fear of reprisals say that although the program´s budget is clearly inadequate, even the funds available are often squandered. For instance, in only a week, the program office spent $9,800 on glossy advertisements in national newspapers with an upper-class urban readership, trumpeting the program´s achievements, funds that could have been used to build five dwellings for rural families who have spent years on a seemingly endless waiting list.

Was there a civil war in Guatemala?

For the victims of the armed conflict, memories of the atrocities committed against helpless civilians are hard to forget. However, for a new generation of Guatemalans born after the Peace Accords were signed in 1996, the war never happened.

Until now, the national curriculum vaguely states that teachers should explain why the Peace Accords were signed, but the issue is usually treated in a superficial manner and with no mention of why there was a war in the first place.

“I´ve been a university lecturer for 20 years and I´ve noticed that the new generation is completely ignorant about the issue and is not even aware of the fact that we had a war”, says Professor Rodolfo Arévalo.

This is supposed to change this year after the compensation program produced a series of teaching materials on the armed conflicts that will be used in all schools, including games of snakes and ladders for younger pupils, where each square on the board contains a question on Guatemalan history that the student must answer and a guide for teachers on how to address the issue and how to answer questions that may arise in the classroom.

But these efforts, which are meant to ensure that the Mayan holocaust is not forgotten, have been frowned upon by army veterans and right-wing sectors that are reluctant to admit the atrocities that were committed.

“Many people insist that the issue shouldn´t be discussed. The Peace Accords were symbolic and the country continues to be ruled by the oligarchy. Parents have complained when some private schools have tried to teach students about the war. The bottom line is that this country is not interested in knowing what happened,” said high school teacher Rossana Pinillos

Source: http://www.latinamericapress.org/articles.asp?item=1&art=6368

Spanish version. Version en Español

Indígenas guatemaltecos víctima de la guerra aún esperan compensación 

6 de Mayo de 2011.  El gobierno se disculpa por violar derechos humanos durante el conflicto armado, mientras los programas de compensación para las víctimas  carecen de fondos suficientes.

Traducida al Español, versión original arriba

Carlos Chen Osorio es el único Maya Achí sobreviviente de su familia, la cual fue brutalmente asesinada por el ejército en 5 diferentes masacres perpetuadas durante los 36 años de la guerra civil en contra de los habitantes de Río Negro, un pueblo del nordeste departamento de Baja Verapaz.

Chen perdió a 40 miembros de su familia, hoy día dirige la asociación para el Desarrollo Integral de Mayas Achí víctimas de violencia, la cual es una organización indígena con base en Baja Verapaz, que busca compensación para las víctimas de la guerra.

Chen considera que las acciones  simbólicas que el gobierno realiza como  admitir públicamente que el estado aplicó políticas genocidas en contra de las comunidades Mayas, no es suficiente.

“El gobierno se ha disculpado por lo que nos hicieron, pero las disculpas no nos compran tierras u hogares”.

El presidente Álvaro Colom es el sobrino de Manuel Colom Argueta,  ex -alcalde de la ciudad de Guatemala , asesinado durante  la represión militar en 1979, su administración de centro-izquierda  ha querido reflejar la herencia de  la revolución de 1944, ésta fue una revuelta  en contra del dictador Jorge Ubico, que marcó el comienzo de una década de democracia bajo el mando de los presidentes Juan José Arévalo y Jacobo Árbenz.

Este período conocido en la historia de Guatemala como “ los diez años de la primavera democrática”  llegó a un abrupto final con el golpe de estado llevado a cabo  por la compañía “United Fruit Company” y el gobierno de los Estados Unidos, que temía que se propagara el comunismo  en centro América.

El gobierno frecuentemente hace alusión a estos eventos históricos, la administración de Colom, cuyo slogan es “tiempos de solidaridad” ha emitido muchas disculpas públicas por las atrocidades cometidas durante la guerra.

En Marzo de este año, Colom se disculpó con los miembros de la familia del  combatiente de la guerrilla y poeta Otto René Castillo y su compañera Nora Paiz, quienes fueron torturados y desaparecidos por el ejército hace 44 años.

Hubo un momento incómodo para Colom durante la ceremonia cuando un grupo de campesinos activistas irrumpieron el  Palacio Nacional y demandaron al gobierno que debe poner un alto al desalojo de tierras en las áreas rurales, contrario a lo que expone la retórica oficial la cual enfatiza la paz, justicia para las víctimas de la guerra, ellos se hicieron presentes para demostrar  el lado inhóspito de la realidad del país.

Para las víctimas de la guerra como Chen, las disculpas suenan vacías cuando se ha progresado muy poco en términos de recompensar a los sobrevivientes y terminar  la miseria extrema en las áreas rurales, que fue lo que llevo a los desesperados campesinos a unirse a la guerrilla en primer lugar.

Planes de compensación sin fondos suficientes.

Se ha asignado al  programa nacional de compensación $13.3 millones de dólares del presupuesto anual: $3.9 millones de dólares para costos administrativos, y $9.1 millones de dólares para la compensación directamente, incluyendo la construcción de  viviendas básicas (una pequeña estructura de cemento con un cuarto , techo de plomo, y una letrina afuera), planes para la producción artesanal o agrícola, cuyo objetivo es proveer a la comunidad una fuente de ingreso, y  la compensación hasta de $5,200 dólares por víctima, y un breve asesoramiento  para ayudar a los sobrevivientes a superar su terrible experiencia.

El director del programa César Dávila explica que este es únicamente la tercer parte del presupuesto establecido por ley para la compensación de las víctimas de la guerra , aprobado en el gobierno de Alfonso Portillo 2000-2004.

De acuerdo con Dávila, esto significa que 3,000 solicitudes  de viviendas no se cumplirán bajo la administración de Colom, la cual termina el próximo Enero.

Respecto a los proyectos que tienen el propósito de hacer  a las comunidades auto-sostenibles, 130  estudios  de viabilidad han sido llevados a cabo , pero sólo 20 de los proyectos propuestos se implementarán debido a la  falta de recursos.

Cuando se cuestionaron las prioridades de la administración de Colom, ya que el programa no tiene fondos suficientes, Dávila dice que el presupuesto solicitado para el programa este año era de $28.8 millones de dólares, pero  partidos de la oposición en  el congreso lo redujeron más de la mitad hasta $13 millones de dólares.

Fuentes internas que pidieron permanecer en el anonimato por miedo a represalias  dicen que aunque el presupuesto del programa es claramente insuficiente,  aún los fondos  disponibles son frecuentemente desperdiciados  , por ejemplo, en apenas una semana la administración del programa  gastó  $9,800 dólares en anuncios ostentosos en periódicos nacionales  para lectores de clase alta urbana, presumiendo  los logros del programa, fondos que pudieron haber sido usados para construir cinco viviendas para familias en el área rural, que han pasado años en la lista de espera que parece no tener fin.

Hubo una guerra civil en Guatemala?

Para las  víctimas del conflicto armado, las memorias de las atrocidades cometidas en contra de  civiles indefensos  son difíciles de olvidar. Para la nueva generación de Guatemaltecos nacidos después de que los acuerdos de paz fueron firmados en  1,996, la guerra nunca ocurrió.

Hasta ahora, el curriculum nacional vagamente establece que los maestros deben explicar por qué se firmaron los acuerdos de paz, pero este asunto usualmente es tratado en forma superficial, sin  mencionar por qué hubo una guerra en primer lugar.

“He sido profesor universitario por 20 años y he notado que la nueva generación ignora completamente el asunto, ni  siquiera es  consciente del hecho que tuvimos una guerra” dice el profesor Rodolfo Arévalo.

Esto supuestamente  va a cambiar este año después de que el programa de compensación produjo una serie de materiales didácticos acerca del conflicto armado que va a ser usado en las escuelas, incluyendo juegos de serpientes y escaleras, para los alumnos  más jóvenes, en los  cuales cada casilla del tablero  contiene  una pregunta acerca de la historia de Guatemala que el estudiante debe responder  y una guía para los maestros para que sepan cómo plantear el asunto y cómo responder las preguntas que puedan surgir en  clase.-

Pero estos esfuerzos,  que tienen como objetivo asegurar que el holocausto Maya no sea olvidado, no han sido  bien recibidos por los veteranos del ejército y  el sector derechista quienes  están renuentes a admitir  las atrocidades que fueron cometidas.

“Las personas  Mayas insisten en que el asunto no debería  ser discutido. Los acuerdos de paz fueron  simbólicos y el país sigue gobernado por la  oligarquía  . Algunos padres se han quejado cuando algunas escuelas privadas han tratado de enseñarles a los alumnos acerca de la guerra. La verdad  es que este país no está interesado en saber que pasó” dice la maestra de secundaria Rossana Pinillos.

Fuente original: http://www.lapress.org/articles.asp?item=1&art=6368